jueves, 30 de septiembre de 2010

Y el tiempo se paró - Capítulo IV

Capítulo IV

Esa misma noche, Diana me prometió que no iba a husmear más y que dejaría reposar el asunto, y en ese preciso momento supe que no lo iba a cumplir, su curiosidad sería más fuerte. Por eso cuando a la mañana siguiente me desperté y la vi sentada a los pies del colchón con la frente sudorosa no me asombré en absoluto.

¿Dónde has estado?− Le pregunté medio dormida.

¿Cómo sabes que he ido a alguna parte?− Preguntó mi hermana entre sorprendida y molesta.

Porque estás sudando y llevas las deportivas ¿Adónde has ido?

Sé que te prometí que no haría nada, en realidad no lo he hecho.− Balbuceó.

Levanté la ceja, escéptica, y mi hermana continuó explicándose.

Sólo he averiguado por donde podemos seguir.

¿Cómo?− Pregunté sin comprender, mientras me levantaba del colchón y buscaba las zapatillas.

He ido a hablar con el antiguo propietario ¿sabías que nunca vivió aquí?

Mi mirada de hastío debió hacer que fuera por fin al grano.

El caso es que me ha dado el nombre de una mujer que, por lo visto, se sabe toda la historia.

¿Quién? ¿Y por qué estás tan segura de que sabe algo?

Se llama Nuria Santana, parece ser que se sabe toda la crónica de sucesos de la zona.

Una rarita como tú, vamos.− Me mofé.

Una periodista, como la tía Ana, ¡lista!− Sentenció Diana con aspereza.

Han pasado muchos años y sin embargo aún hoy recuerdo el tono y la cadencia de cada una de sus palabras… Es curioso, la muerte me trajo una memoria muy viva y puedo volver a cada momento que quiera sabiendo que recordaré hasta el más mínimo detalle.

Y qué quieres que hagamos, ¿qué vayamos a verla? Papá y mamá no nos van a dejar, quedamos en que íbamos a ayudarles a desempaquetar todo.

Pero por la tarde seguro que podemos escaparnos un rato con la excusa de ver el pueblo.

Verás como se apuntan…− Dije fingiendo indiferencia, aunque estaba deseando saber algo más sobre Guillermo Bermejo y su familia.

A las seis de esa tarde Diana y yo fuimos a ver a Nuria Santana, mientras andábamos podíamos oír a los grillos y el vuelo de las abejas que pasaban a nuestro lado zumbando y posándose en las flores que flanqueaban el camino de tierra.

La casa de Nuria Santana era una sencilla construcción de ladrillo de dos plantas. Llamamos al timbre y en ese momento me di cuenta de lo raro que debía resultar que dos desconocidas llamen a tu puerta y te pregunten por unos crímenes sucedidos en el siglo XIX. Justo iba a compartir mis dudas sobre lo que estábamos haciendo con mi hermana cuando se abrió la puerta; Una chica de unos treinta años (algo que nos sorprendió a las dos, pues por lo visto ambas esperábamos ver a una señora bien entrada en años) nos miraba interrogante.

Hola, me llamo Diana y esta es mi hermana Amaia. Verás, estamos viviendo en la casa que hay tras la colina y queríamos

Ya me lo imagino… pasad.− Concluyó Nuria Santana con tono apático mientras se apartaba del umbral para dejarnos sitio.

Mi hermana y yo intercambiamos una mirada sorprendida, pero entramos en la casa y pasamos a una estancia acogedora que parecía una pequeña biblioteca y nos sentamos en unos pufs que había frente a un sillón orejero algo desvencijado. Nuria entró a los pocos segundos y se sentó en el sillón con un té en la mano al tiempo que preguntaba despreocupadamente:

Habéis venido a preguntar por los crímenes ¿no?

Eh, pues sí.

¿Qué parte os interesa? ¿Los crímenes en sí? ¿El asesino?− Inquirió mientras tomaba un sorbo de té.

¿Se detuvo al culpable?− Solté sin poder ocultar mi curiosidad.

Claro, el hijo menor de la familia, el único varón: Guillermo Bermejo.

¿Cómo?− Gritamos mi hermana y yo.

Nuria nos miró extrañada, se acercó la taza a los labios, bebió y tardó un tiempo en volver a hablar.

Al parecer su plan era heredar cuanto antes, por eso se quitó de en medio a sus padres, probablemente sus hermanas descubrieran lo que había hecho y por eso las mató a ellas también. Luego fue cuestión de sumar dos y dos, porque todos los asesinatos fueron cometidos en la casa y él era el único que tenía llave, aparte de una de las criadas, pero él era el único que salía ganando algo con esas muertes.− Relató Nuria y a medida que hablaba yo me iba encontrando peor.− Hubo un juicio y, como era de esperar, lo condenaron y fue sentenciado a morir por garrote.

Madre mía, pobre chico.− Murmuré.

Nuria Santana levantó una ceja.

Hombre, yo no estoy de acuerdo con la pena de muerte, pero de ahí a “pobre chico”.

Es que era inocente. En la casa encontramos su diario, una persona que mata a toda su familia no escribe un diario así, estaba destrozado por esas muertes…− Dijo mi hermana.

¿Cómo que encontrasteis un diario? ¿Estáis seguras de que es de él?− Preguntó Nuria poniéndose de pie.

Parece muy viejo, lo encontramos en el pasadizo que sale del salón.− Contesté.

¿Qué pasad…? ¿Tenéis aquí el diario?

Las dos negamos con la cabeza, lo habíamos dejado junto al colchón.

Bueno… ¿os parece bien que mañana quedemos aquí? Traed el diario ¿de acuerdo? Voy a ver si encuentro los artículos que escribí sobre ello en la revista.

Diana y yo asentimos y salimos de allí.

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Nota: Lamento la tardanza, ando un poco liada ahora mismo.

9 comentarios:

  1. Ay ay ay! como se está liando tu relato. Nuria que se supone que es la que más sabe sobre lo que pasó en esa casa, ¡¡se ha sorpendido con lo que les ha contado las hermanas!! Osea ejecutarón a un inocente, y la pregunta es ¿quién fué el asesino?

    ¡¡Slayer!! sigue, sigue que está muuuy interesante.

    Con que engañosa sencillez escribes, porque la historia te absorbe de inmediato.

    Gracias preciosa y cuando puedas mássssssssss!!

    Cibeles

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  2. Gracias Cibeles, Nuria es un personaje muy relevante porque es la que lleva el peso en el plano de la investigación, no hay que olvidar que Diana y Amaia son dos adolescentes, mientras que Nuria es una periodista de sucesos (por ese motivo sabe tanto sobre los crímenes).
    Y un dato: en realidad el crimen es una cortina de humo para lo que es el tema central de este relato.
    Un beso!!

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  3. muy interesante esta ultima parte slayer :)y como dice siblees quien sera el asesino ¬¬ y esta chica Nuria interesante :P
    un besoito guapa :)
    marysol :)

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  4. Gracias Marysol. Nuria es quien dará con las claves de esos críemenes, pero como digo no hay que olvidar que los crimenes son cosa del pasado... Y aunque aún afectan no son el centro del relato, va a resultar bastante retorcida la motivación de alguien.
    Un beso!

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  5. UAU!! :)
    he retrocedido a la tercera parte para refrescar el recuerdo y qué cortito me ha parecido incluso leyendo la tercera y cuarta juntas!!. Escribes muy bien, niña ;)
    Deseando estoy que nos traigas la próxima parte....esto promete mucho!.
    Un besote gordo :D

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  6. jopetas....siempre me olvido de que aquí soy "anónimo" y me olvido de firmar...soy lletu :)

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  7. Gracias Lechu!!!
    Me alegro de que te guste, a ver si puedo darme vida, porque de verdad que el papeleo no sólo roba tiempo, es que hasta que no te lo quitas de encima estás estresada.
    Bueno, un beso!!!

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  8. ME acabo de poner al día, y supongo que este es el ultimo capi pblicado, no? porque no veo el V.
    Bueno, nena, intrigada me tienes!! esto promete!
    Comprendo que estés liada, a mi me pasa igual. No te agobies,
    Un beso!

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  9. Sí, es el último que he publicado, ya lo siento, pero es que no puedo... A ver si esta semana tengo el siguiente, que clama al cielo ponerlo tan espaciado.
    Me alegro de que te esté gustando, gracias por leerlo, María. Por cierto ¿qué pasa con el tuyo?
    Un beso.

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