sábado, 4 de septiembre de 2010

Y el tiempo se paró - Capítulo II

Capítulo II

Fue esa primera noche en aquella vieja mansión... Como no sabían cuando terminarían de montar los muebles y desempaquetar nuestras pertenencias, papá y mamá habían optado poner dos colchones juntos en una habitación para que Diana y yo durmiésemos juntas. No nos hizo ninguna gracia, pero tuve que reconocer que mover los nuevos colchones de un lugar a otro costaba bastante y como la casa estaba llena de cajas, la mejor alternativa era despejar dos habitaciones para dormir y dejar el resto como estaban hasta que supiéramos cómo íbamos a ordenar la casa. Siempre me gustaba organizar tareas… me imagino que es uno de los motivos por los que me agobiaba tanto esa casa: todo estaba hecho un desastre.

Sólo llevábamos unas tres horas dormidas (mi hermana probablemente menos, porque durante esa época le dio por leer libros de miedo hasta altas horas de la noche), cuando escuchamos un crujido seguido de un leve chirrido, parecido al que hace una puerta mal engrasada, pero más débil. Ni mi hermana ni yo supimos ignorar ese sonido.

¡Eh! Amaia, ¿lo has oído?− Dijo mi hermana en un susurro.

Sí… Habrá sido el viento, la casa es vieja.− Murmuré.

En las pelis de miedo el que dice eso siempre muere… menos mal que no has mencionado las tuberías.− Soltó mi hermana con un brillo en su mirada que conozco perfectamente.

No vamos a bajar.

Venga.− me dijo acercándose a mi colchón y tirando de mi brazo para levantarme.− Mañana nos pasaremos todo el día desempaquetando cosas, vamos a echarnos unas risas.

Precisamente por eso, es mejor que descansemos.− Argumenté yo aunque ya me había levantado.

Mi hermana bufó y mientras salía por la puerta susurró:

Da igual que descanses, cuando llevemos tres horas entre cajas te parecerá que hemos estado ahí toda la vida.

Y la seguí. Bajamos las escaleras en silencio, para no despertar a nuestros padres que dormían en el cuarto de al lado. Al llegar al salón vimos lo que había producido ese ruido. El salón era inmenso y tenía una forma peculiar que a mi padre le hizo gracia desde el primer momento: era ovalado. Desde que conocieron ese detalle, mamá y él habían empezado a llamar a la casa El ala oeste. Era cuando Diana y yo aún no habíamos visto la casa. El caso es que tenía planchas de madera oscura que iban desde el suelo hasta la mitad de la pared, pero una de esas planchas no era lo que parecía: Era una puerta y estaba abierta.

De haber estado sola me habría asomado, luego habría buscado una linterna, hubiera avisado a mis padres y todos juntos habríamos bajado, ese habría sido el proceso, pero a Diana no le van los protocolos y por eso cuando me quise dar cuenta ella ya estaba dentro.

Hay unas escaleras que bajan.− Dijo ya inmersa en la negrura de aquel pasadizo.

Diana, sal de ahí inmediatamente.

Un momentito, que ya salgo.− Es otra de las cosas que me ponían histérica de ella y que ahora, me parecen divertidas: Fuera lo que fuera lo que la pidieras, iba a hacerlo, pero no automáticamente, sino en “un momentito”.− Oye, esto es enorme.− La oí de nuevo, pero evidentemente estaba más lejos que la primera vez que habló, por eso entré.

Como esto se derrumbe con nosotras dentro

Joer, es lo que más me gusta de ti, ese optimismo contagioso que tienes. ¡Mira!

Diana había llegado al final del pasadizo y me esperaba con cara sorprendida en una especie de pequeña estancia que no tenía ni un solo mueble, lo único que me llamó la atención fue que parecía estar excavada en la roca.

¡Mira, estaba aquí!− Exclamó al tiempo que agitaba un viejo libro y me señalaba un banco corrido labrado en piedra.

6 comentarios:

  1. ¡Ostras Slayer que lo dejas en lo mejor!
    ¿Que libro es ese?, ¿por que o quien abre esa puerta secreta?
    Espero pronto otra entrega que está muuuy interesante, ¡y lo escribes tan bien, te absorve al instante y dura tan poquito!
    Aquí tienes a una ferviente lectora esperando el siguiente capítulo.
    Gracias Slayer
    Cibeles

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  2. :OOOOOO
    jopetas!!
    a qué poquito me ha sabido!!. A ver cuando nos sorprendes y nos traes otro trocito de relato, guapa....aunque si en lugar de trocito es cachote, pues mejor ;)

    lletu

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  3. Ya me lo leí... y también digo que me ha sabido a poco. Me gusta... vaya que si me gusta...

    Ya sabes... a seguir... y a ser posible... prontito.... (ansiosa kesoy)

    Elara

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  4. Gracias chicas, me alegro mucho de que os guste. A ver si saco tiempo y sigo reescribiendo (jeje).
    Un beso y muchas gracias por leerlo!!

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  5. Ahora ya si que no lo puedes dejar preciosa, me tienes intrigadísima.
    Jajaja. "...un momentito" (eso me suena), Diana se empieza a parecer a alguien. Jajajaja.

    Gracias por continuarlo. Un besazo.

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  6. Gracias por tus palabras! seguiré, descuida, que seguiré, ya os digo que el relato está hecho, lo que pasa es que me apetecía cambiar al narrador, antes era una tercera persona y queda más frío, la fuerza que tiene al narrarlo en primera persona es innegable, por malo que sea el texto.

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