sábado, 17 de julio de 2010

Capítulo XLVI


CAPÍTULO XLVI

Fernando cayó hacia la derecha, empujado por Alicia; Los dos quedaron ocultos por la roca en la que, hasta hacía poco, estaban apoyados.

¿Estás bien? ¿¡Estás bien!?− Chillaba Fernando, histérico, mientras palpaba el cuerpo de Alicia.

Ella estaba tan aturdida que tuvo que repasar con la mano su pecho y su vientre para comprender que no estaba herida.

Sí, sí.− Balbuceó.

Fernando la miró con intensidad, se abrazaron con fuerza y, acto seguido, se besaron brevemente; Al instante se apartaron y se pusieron en cuclillas, todavía protegidos por la roca, apretaron la espalda contra ella. Se miraron y ambos asintieron. Los dos salieron de su improvisado refugio y, con idénticos movimientos, apuntaron hacia el lugar donde intuían que podía hallarse Mendoza, pero el policía no daba señales de vida.

¡No disparéis!− Gritó una voz con acento extranjero.

Fernando y Alicia se miraron, confusos, y un segundo después, los dos adquirieron una expresión entre eufórica y sorprendida. El brezo que había tras la roca comenzó a moverse y, lentamente, un hombre de ojos azules se fue acercando a ellos con una sonrisa tímida en los labios.

Charles.− Murmuró Alicia, mientras se abalanzaba sobre él y le daba un fuerte abrazo.

Cuando Alicia se separó de él, Fernando le abrazó también, feliz ante la sorpresa de verle con vida.

Dejadme respirar un poco, españoles.− Se quejó él con humor.

Fernando y Charles se dieron la mano y empezaron a hablar, pero Alicia se había alejado y caminaba hacia el lugar donde había estado Mendoza.

Alicia, no te acerques.− Dijo Charles, esta vez con seriedad.

Pero ella no le oía; apartó una rama de brezo y descubrió el cadáver de Mendoza, tendido en el suelo. Era una imagen extraña: había un charco de sangre junto a su cabeza y tenía una postura antinatural, como si fuera una marioneta rota, pero lo más inquietante era su mirada apagada. Parecía observar con odio a Alicia, aunque sus ojos carecían de ese brillo astuto que habían tenido en vida.

Alicia, no mires.− Le susurró Fernando al oído, obligando a Alicia a retroceder.

¡Qué triste! Una vida así… ¡Qué triste!− Murmuró ella para sí.

Los dos hombres intercambiaron una mirada sombría mientras Fernando rodeaba con el brazo a Alicia, que permanecía con una expresión melancólica. Hubo unos segundos de silencio, hasta que decidieron seguir caminando.

¿No esperamos a Andrea? ¿Dónde está?− Inquirió Charles con tono despreocupado.

El semblante relajado de Fernando y la expresión circunspecta de Alicia desaparecieron.

Ella…− Comenzó Alicia.

La mataron, probablemente otro policía, porque de haber sido Mendoza, no le habría dado tiempo a llegar hasta aquí.− Concluyó Fernando.

Charles no daba crédito.

No.− Murmuró.− ¿Qué le voy a decir a Antonio?− Y miró interrogante a los otros dos, como esperando que le dijeran algo que diera sentido a ese absurdo.

Será mejor que andemos.− Comentó Alicia acariciando la espalda de Charles.

Caminaron en silencio por el agreste paisaje. Tras unas horas pararon de nuevo y se sentaron en un pequeño claro rodeado de brezo y alguna haya solitaria; Fernando rebuscó en la bandolera y sacó algo de queso, embutido, pan duro y una navaja. Comieron en silencio y luego siguieron andando. Estaban cansados y soñolientos, aunque no lo querían reconocer; El frío se iba volviendo más intenso a medida que anochecía, pero la tensión no les permitía parar.

− ¿Crees que tardaremos mucho en pisar suelo francés? − Preguntó Fernando a Charles.

No habían hablado desde que le contaron que Andrea había muerto y tanto Fernando como Alicia se sentían extraños, entre eufóricos y tristes… El regreso de Charles les había dado fuerzas, pero no podían evitar recordar a los dos compañeros que dejaban atrás.

Charles terminó de masticar el queso y habló.

No lo sé, no soy consciente de donde estamos, pero debemos de estar bastante cerca. Tres o cuatro días de distancia, calculo.

Alicia escuchó aquello con una indiferencia que la sorprendió. Metió la mano en el bolsillo y acarició el sobre ocre. Deseaba llegar a Francia y dárselo al marido de Andrea, sabía que sólo cuando hubiera entregado esa carta, podría hacer balance de lo sucedido. De repente se acordó de algo…

Gracias.

¿Qué?− Soltó Charles, sorprendido.

Gracias por haber matado a Mendoza, no es que me alegre de su muerte, pero no puedo dejar de pensar en lo que dijo.− Dijo ella en voz muy baja.

El muy cabrón la amenazó.− Intervino Fernando, mientras tomaba a Alicia de la mano.

No es sólo eso… él quería detener a Álvaro, sólo por haber tirado unos papeles, se notaba que disfrutaba haciendo daño. No lo entiendo.− Comentó Alicia pausadamente.

No hay nada qué entender, se movía por el afán de poder, por ambición, eso es todo; Y era un sádico.− Explicó Fernando recordando el día en que el policía había llegado a su celda, limpiándose la sangre de Juan. Entonces, miró a Charles y decidió cambiar de tema, el inglés estaba cabizbajo y no parecía tener ninguna gana de seguir hablando sobre Mendoza.− ¿Cómo te separaste del grupo?

No lo tengo claro… Sólo sé que cuado empezaron los disparos, corrí todo lo que pude, recuerdo que yo empecé a atajar en diagonal, para avanzar al mismo tiempo que ponía distancia entre los policías y yo, y cuando me di cuenta estaba solo, busqué a Andrea, porque estaba a mi lado mientras corría, pero no la vi. No sabía si me habíais adelantado o si, por el contrario, yo os había dejado atrás, así que no me quedó otra opción que seguir caminando. Apenas he dormido una hora por noche.− Relato él, al tiempo que se pasaba distraídamente la mano por el cabello.

Nos adelantaste, probablemente no nos sacaste mucha distancia, pero en este lugar ya es difícil ver lo que hay cincuenta metros más allá.− Dedujo Fernando.− Alicia y yo hemos pasado el día corriendo, por eso nos hemos encontrado.

Creo que ya hemos descansado bastante.− Sentenció Charles.

Se pusieron en pie y siguieron andando en silencio. Alicia y Fernando andaban muy juntos, para luchar contra el frío; Charles llevaba la delantera y caminaba muy seguro, sin siquiera sospechar que su previsión sobre el viaje no era del todo correcta.

5 comentarios:

  1. Una vez más, gracias!!! Al leerlo he recordado cómo Fernando no quería que Alicia viviese con odio, que conociese todos los horrores que él había conocido... Aunque supiese que mataban a los que luchaban, nunca se habría imaginado cómo eran realmente las cosas; me ha gustado mucho leer sus impresiones frente al cadáver de Mendoza.
    Ayyyyyy el regreso de Charles!!! :D Pobrecillo al encontrarse con la noticia de Andrea... Pero al menos él no ha caido también.
    Esperemos que ya no haya más sustos para llegar a la frontera :D
    Un beso!!

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  2. Gracias por tus palabras, NoA.
    No sé si esperabais que Charles siguiese con vida...
    Al escribirlo surgió la idea de que Alicia verbalizara lo que sentía con respecto a Mendoza y su muerte; comprendiendo además que otras vidas estaban en juegos, nada menos que la de Fernando, la de Álvaro y la suya propia.
    Falta poco para el final, prometido.
    Un beso!!!

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  3. Voy por partes:
    -la muerte de Andrea- jo... sin palabras. ME dio una pena inmensa, parecía que la estaba viendo en ese 'caerse lentamente'..

    -el capi anterior- BUENISIMO!! menuda tension. Y muy emotivo el recuerdo hacia Alvaro.

    -Te iba a preguntar por Charles, pero veo que afortunadamente ha aparecido aqui muy oportunamente. Muy bien, slayer!! pobre, me ha dado pena cuando se ha enterado de lo de Andrea. ME pregunto que pondrá la carta que tiene ALicia.

    Muy bueno!!

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  4. Hola guapísima!!! ¿Has estado de vacaciones? espero que te lo hayas pasado genial.
    - La muerte de Andrea y de Fisco han sido golpes duros, pero teniendo en cuenta lo arriesgado de la misión, algo así ya lo esperaban todos.
    - El recuerdo hacia Álvaro era obligado, Alicia se siente en deuda con él y a Fernando le preocupa que haya esado implicado. El momento en el que Mendoza amenaza con detenerle no más que otro punto en el que se ve la camaradería que tienen entre ellos.
    - Y el regreso de Charles... Me gustaría saber si lo sospechabais o no, no sé si supe crear esa atmósfera de "le hemos perdido aunque no estamos seguros del todo".
    - La carta la leeréis, no os preocupéis.
    Un besazo, María, te echaba de menos!!!

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  5. Si, la creaste... estaba yo diciendo: ¿han matado a Charles o lo ha "escabullido"?
    Otro besazo!!

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