sábado, 8 de mayo de 2010

Capítulo XXXVIII

CAPÍTULO XXXVIII

Oh, dios mío, ¿qué vamos a hacer ahora?− Murmuró Alicia, presa del pánico.

Calla y anda.− La ordenó Andrea.

Ambas apretaron el paso cuando unas gruesas gotas de lluvia les empezaron a golpear en la cara. El cielo se había ido volviendo cada vez más oscuro y los escasos claros, por los que pocos minutos antes se habían filtrado rayos de sol, habían desaparecido.

Alicia levantó la vista, pudo ver como el cielo se iluminaba y, unos segundos más tarde, escuchó el estruendo de un trueno; instintivamente se apretó más a Andrea. De repente todo parecía estar fuera de control. Alicia estaba angustiada, sin embargo, Andrea tenía una mirada concentrada y no daba muestras de haber reparado en la tormenta que se cernía sobre ellas.

Cuando llegaron al piso, Alicia temblaba. Estaba aterida de frío y más aterrada de lo que había estado en toda su vida. Se pegó a una pared del salón, hasta que Andrea la empujó hacia un cuarto y la obligó a quitarse la ropa empapada. Se sentía impotente, pequeña y débil… Y era su propio miedo lo que la hacía sentirse así. En ese momento, resonó en su mente la voz de Fernando hablando de la noche en que murió su padre: “Si no hubiera tenido miedo, le habría salvado”.

Se enfadó consigo misma, jurándose que no sería su cobardía la que matara a Fernando, se secó el rostro, cubierto de lágrimas y lluvia, y se cambió de ropa. Miró a Andrea y con voz serena le preguntó:

¿Qué vamos a hacer?

Esperar a que lleguen Charles y Fisco, lo primero que tenemos que saber es con quien ha estado en contacto ese hombre, así sabremos qué es lo que sabe y podremos poner a salvo a los que ya hayan sido descubiertos por ese cabrón.− Explicó Andrea, que había estado todo el camino pensando en ello.

¿Crees que sabe donde esta el piso?

No, habría venido aquí directamente si supiera eso. Sólo lo sabemos nosotros cuatro, nadie más, así que, de momento, es un lugar seguro.− Argumentó.

Pero si él está ahí quiere decir que lo saben ¿no? Saben que hay una operación en marcha para salvar a Fernando.− Razonó Alicia.

Andrea miró a Alicia y tras unos segundos, respondió:

Sí, seguro que algo sabe, pero nada concreto. Y otra cosa segura es que tenemos localizado al topo.

¿Piensas que es él? ¿Crees que tuvo que ver con la detención de Fernando?− Inquirió Alicia con rabia.

Posiblemente… Dios, ¡cuándo llegarán! necesitamos zanjar esto cuanto antes.− Balbuceó Andrea mirando su reloj.

Pasó una hora y media antes de que Fisco y Charles cruzaran el umbral de la puerta. Cuando llegaron, no hizo falta que Andrea dijera nada para que supieran que había ocurrido algo.

Andrea suspiró aliviada al verles y decidió decirles sin rodeos lo que habían averiguado.

El hombre al que teníamos que ir a ver, el que nos iba a ayudar… es policía, creo que puede ser Mendoza, el topo.

¿Qué? ¿Cómo lo sabes?− Preguntó Charles con el ceño fruncido.

Yo le vi saliendo de la comisaría… me empujó, casi me tira al suelo. Llevaba un traje, pero estoy segura de que era la misma persona.− Intervino Alicia.

¿Os ha visto?− Preguntó Fisco, preocupado.

No, ni siquiera hemos llegado a donde estaba él, Alicia le reconoció desde lejos, ha sido una suerte.− Dijo Andrea dedicándole a Alicia una mirada de orgullo a la que ella correspondió con una media sonrisa.

¿Estás segura, Alicia?− Inquirió Charles, acercándose a ella.

Sí. Le tuve a menos de un metro, recuerdo muy bien su cara.− Contestó.

¿Hasta dónde sabe ese hombre? ¿Cuántos camaradas han estado en contacto con él? Necesitamos saberlo ya.− Apremió Andrea.

Todos los ojos se posaron en Charles.

Lo averiguaré, pero antes tenemos que decidir una cosa: ¿qué vamos a hacer con él?− Dijo con aplomo.

Quitarle del medio no parece una opción, llamaría demasiado la atención. Sólo nos queda alejarnos de él, que los que hayan estado en contacto con él se vayan de sus casas y se oculten en otro lugar.

Charles escuchó a Andrea mientras caminaba de un lado a otro de la habitación con paso lento. Levantó la cabeza y miró a Fisco.

Tú conoces a los que nos pusieron en contacto con él.

Sí, y pongo mi mano en el fuego por todos ellos, si ese mamón les ha engañado, no es culpa suya.− Le interrumpió Fisco con voz acerada y, por primera vez, sus ojos, siempre vivaces y cálidos, se entornaron amenazantes.

No estoy insinuando nada.− Aclaró Charles.− ¿Crees que alguno de ellos estaría dispuesto a hablar con él sabiendo que es un traidor?

No te sigo, inglés.− Dijo Fisco, confuso.

Alejarnos de él no me parece una opción, si sospechan que conocemos su doble juego, lo más probable es que refuercen la seguridad en el edificio.− Comentó, dirigiéndose a Andrea.− Mientras que usarle para pasar información falsa, nos podría facilitar mucho las cosas… pero necesitaríamos a alguien con coraje y sangre fría, mucha sangre fría.

Yo podría hacerlo.− Declaró Fisco.

No.− Sentenció Andrea.− A ti te necesitaremos en la misión, no podemos descubrirte.

No puedo pedirle a alguien que haga eso, es prácticamente un suicidio.− Exclamó Fisco, indignado.

Le daremos un seguro, el partido tiene pisos francos, casas en las que se pueden ocultar camaradas, le proporcionaremos una identidad falsa para que pudiera salir de España cuando todo esto haya pasado. Simplemente tendría que decirle al tal Mendoza que la misión se llevará a cabo unos días más tarde de la fecha real, con eso tendríamos una gran ventaja, luego él desaparecería… mucho antes de que Mendoza muestre su verdadera cara.− Explicó Charles con un deje de impaciencia.

Fisco no parecía muy convencido, pero añadió:

Conozco a alguien que estará dispuesto a hacerlo.

Charles le dio un apretón de manos, satisfecho, aunque Fisco tenía aún una expresión sombría y Andrea permanecía con el semblante preocupado. Alicia contemplaba la escena con seriedad.

Mi parte sigue tal y como la habíamos acordado ¿no es así?− Preguntó.

Andrea miró a Charles y este asintió.

En ese caso debería estar en casa de Álvaro, a la espera de… ese día.− Comentó mientras recogía su abrigo y se lo ponía con prisas.

Estaba a punto de irse, cuando se dio la vuelta precipitadamente y dio un fuerte abrazo a Andrea. Ella la observó sorprendida, pero sonriente. Se volvió y abarcó a todos con una mirada llena de de gratitud.

Buena suerte.

4 comentarios:

  1. Un capítulo increible!!! Como siempre, la espera merece la pena :). Que ganas de que llegue la acción :D.
    Los últimos instantes me han recordado al abrazo que se dan Fernando y Roberto antes de la misión :(. Que grandes personajes todos ellos!!! Y muy bueno el recuerdo que Alicia tiene de Fernando!
    Mil gracias!! Un beso

    ResponderEliminar
  2. Gracias NoA, me alegro de que te haya gustado.
    Cada vez falta menos para el día señalado... En fin, ya veréis.
    Un beso!

    ResponderEliminar
  3. Slayer gracias por este capitulo importante . Van a utilisar al topo para que no se dé cuanta de nada, doble juego, como Fernando con Quintero !
    Un beso !

    ResponderEliminar
  4. Gracias a ti por leerlo, Anne.
    Digamos que la clave de la misión es que cuentan con el factor sorpresa.
    Un beso!

    ResponderEliminar