lunes, 3 de mayo de 2010

Capítulo XXXVII


CAPÍTULO XXXVII

Aunque el sol se filtraba por entre las nubes, la mañana era fría y gris. Las calles amanecían brillantes y húmedas después de aquella noche de pertinaz lluvia. Alicia observaba el panorama desde una ventana, pensando que no tardaría en volver a llover a juzgar por los grises nubarrones que se iban aproximando a la ciudad.

¿Lo has memorizado todo? Esto es importante.− Dijo Andrea reclamando la atención de Alicia, que permanecía frente a la ventana, con la mirada perdida.

.− Respondió escuetamente.

Andrea la miró intentando adivinar sus pensamientos. Alicia se volvió y miró a Andrea.

¿No volveré aquí, entonces?− Preguntó con tono indiferente.

Bueno, volveremos a vernos esta tarde, pero luego regresarás y permanecerás allí, hasta que llegue el momento.− Explicó.

¿Cómo voy a ir con vosotros?− Inquirió Alicia. Esta vez un deje de desconfianza se filtró en su pregunta.

Ya te lo dije: saldrás de casa media hora después de haber hecho tu parte, te dirigirás a la calle que te he dicho y esperarás allí hasta que pasemos.− Dijo, evitando mencionar el nombre de las calles, buscando un asomo de duda en el rostro de Alicia, pero esta permanecía fría e inexpresiva.− ¿No creerás que te vamos a dejar en tierra?− Preguntó con sorpresa.

Sería lo más sencillo.− Comentó Alicia mirando fijamente a los ojos de Andrea.

Pero no es nuestro estilo.− Objetó Andrea indignada.

Alicia siguió mirando a Andrea, pero al cabo de unos segundos, pareció convencerse.

Hasta la tarde.

Hasta luego.− Se despidió Andrea, molesta aún por la desconfianza de la chica.

El aire frió le azoto la cara. Apretó la barbilla contra el abrigo, para protegerse el cuello, mientras caminaba con paso ligero. Subir escaleras que no conocía, saltar muros como si fuera una prófuga… era increíble que se estuviera acostumbrando a eso.

Cuando llegó al piso de Álvaro, llamó a la puerta sin pararse a pensar en sus remordimientos, estaba demasiado cansada como para seguir culpándose.

Él abrió la puerta y ella entró sin esperar la invitación. Estaba empezando a hacer las cosas de modo automático, para no sentirlas, para no sufrir por lo que la rodeaba. Álvaro notó que su mente estaba lejos de allí.

¿Pasa algo?− Preguntó.

No.− Contestó mientras se quitaba el abrigo y acto seguido se sentaba en uno de los sillones del cuarto de estar.

Él se dio cuenta de que Alicia no tenía ganas de hablar, se comportaba de un modo extraño, así que fue directo al grano

¿Y bien?− Preguntó mientras se sentaba frente a ella.− ¿Cuál es su respuesta?

Lo lograste, estás dentro. Te explicaré lo que vamos a hacer.− Alicia sacó de su cartera un taco de cuartillas impresas y las dejó encima de la mesita que había entre ambos.− ¿Ves esto?

Álvaro se acercó y un escalofrío recorrió su cuerpo. Eran octavillas comunistas, hablaban únicamente de los derechos obreros, pero sabía que eso era suficiente para pasar, como mínimo, unos cuantos años a la sombra.

Nosotros nos encargaremos de tirarlas. Por supuesto no son sólo estas, tendré que traerlas poco a poco, son dos maletas de octavillas, quizá algo menos. Iremos a una zona cercana al edificio de Puerta del sol, se trata de que manden policías allí, de manera que otras calles quedarán despejadas y, además, en el edificio habrá mucho menos personal.− Explicó ella con voz monótona.

Una maniobra de distracción.− Tanteó.

Exacto.− Afirmó Alicia, toqueteándose el guante de la mano derecha; aún los llevaba puestos y Álvaro dedujo que la visita sería corta, aún así se sorprendió cuando ella se levantó.

Espera, ¿adonde vas?

Tengo que traer todas las octavillas aquí durante la mañana de hoy. Busca un lugar seguro donde ocultar estas, por lo que pueda pasar, no dejes que Pedrito o tu madre vengan a casa, es lo más seguro. Volveré por la tarde y me quedaré aquí hasta que llegue el día de actuar.

¿Te importaría dejar de hablarme como si fuera un desconocido?− Pidió Álvaro algo dolido.

Alicia se dio cuenta de que había pagado su frustración y desconfianza en Álvaro. Se mordió el labio, mientras recogía el abrigo, y dijo:

Perdona, no está siendo un buen día.− Dijo con su voz habitual.

Se miraron un segundo y ella salió por la puerta para recoger más octavillas. Al cabo de tres horas ya estaban todas en casa de Álvaro, escondidas en una oquedad que había tras un cuadro, en la que Alicia jamás había reparado.

Se despidió de él de nuevo, esta vez más cordial y volvió para reunirse con Andrea. Se notaba agotada después de haber pasado la mañana de un lado para otro, saltando muros y subiendo escaleras. Había vuelto al piso mucho antes de lo acordado, pero le daba igual. Necesitaba sentarse y la otra opción habría sido permanecer en casa de Álvaro, un lugar en el que era difícil evitar la culpa.

El piso estaba vacío, algo que Alicia aprovechó para dormir a pierna suelta en un sillón. No sabía cuanto tiempo había pasado cuando oyó unas llaves en la cerradura de la puerta. Rodó por el sillón y cayó de pie, se escondió rápidamente tras la mesa, hasta que vio los zapatos de Andrea. Se levantó y la miró sin decir nada. Ella sonrió.

¿Te habías escondido?− Preguntó divertida.

Por si acaso.− Soltó encogiéndose de hombros.

Eso está bien.

¿Dónde están Charles y Fisco?

Salieron temprano, están reuniendo algunas cosas y concretando el plan con algunos camaradas, justo lo que vamos a hacer nosotras.− Dijo mientras se quitaba el abrigo.

¿Nos vamos ya?

No, aún no. Tendremos que comer algo ¿no?

Se sentaron a la mesa y comieron queso y algo de embutido, no hablaron mucho, Alicia seguía dándole vueltas a esa sospecha que le había surgido durante la noche que le había robado el sueño. Confiaba en Andrea, pero sabía que a sus ojos, lo mejor para ella era no involucrarse. Aún así no hizo ningún comentario.

Cuando llegó el momento, las dos salieron de la casa, Alicia se agarró del brazo de Andrea. El frío se había hecho más intenso conforme transcurría el día.

¿Adonde vamos?

Digamos que tenemos una cita.

¿Con quien?

No lo sé exactamente, él se puso en contacto con nosotros mediante otros contactos, será de ayuda contar con alguien más, el tipo parece ser de confianza, hoy lo sabremos.

¿Y cómo le vas a reconocer?− Preguntó Alicia, extrañada.

Sé qué ropa lleva.− respondió ella con una sonrisa.− Parece infantil, pero funciona.

Al fin llegaron a una céntrica calle llena de gente, Andrea aminoró el paso, miraba distraídamente a los escaparates que había por allí. Al fin dijo:

Tiene que ser ese.− Dijo mirando de soslayo a un hombre enjuto de apariencia humilde que llevaba una chaqueta de pana de color caqui. El tipo estaba apoyado en una farola mientras fumaba un cigarrillo.

Alicia frunció el ceño, ese rostro le era familiar, pero no sabía de qué podía conocerle. Andrea tiró de ella, pero sus pies no se movieron, el hombre movió la cabeza y entonces pudo verle la cara con total claridad. Andrea que seguía tirando de su brazo, se puso en medio, obstaculizando la visión de Alicia.

Vamos ¿qué te pasa? Esto hay que hacerlo rápido.

No… él no…− Musitó Alicia, cuyos ojos se habían abierto como platos y negaba con la cabeza, asustada.

¿Qué pasa?− Repitió Andrea.

Ese hombre… creo que es policía. Lo vi saliendo del edificio donde está Fernando, hace unas semanas.

¿¡Qué?! Nos vamos de aquí.− Dijo Andrea.

Y agarrando a Alicia del brazo ambas se fueron al piso de nuevo con paso ligero.

Mendoza había sido descubierto.

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Lamento la tardanza, el trabajo se me acumula, hoy he tenido un ratillo y he continuado.

5 comentarios:

  1. Coñe!! MENDOZA!!
    menos mal que lo han descubierto. Imagino que a partir de aqui, tu relato cambia respecto a la serie, y el plan que tenian lo tendran que recomponer.
    Cuanto suspense!!!

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  2. Jejeje, pues sí Mendoza... ¿os lo esperabais? Como hace tanto tiempo que Ali se tropezó con él no sabía si os acordabais.
    Bueno, digamos que esto no va a cambiar el plan, no en esencia, pero se les ocurrirá algo para que esto les benefice.
    Un beso, María.

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  3. El topo descubierto! La visita de Alicia al café en frente de la puerta del sol sirvio para algo. Esto lo cambia todo! Vamos a ver si sale bien la cosa. Vuelve el suspens !!
    Gracias Slayer!

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  4. Muy buen capítulo!!! Parecía que se acercaba la acción pero en el úlitmo momento hay que cambiar de plan!!! Eres mejor que los guionistas jajaj.
    La espera ha merecido la pena! Mil gracias ;)
    Un beso!

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  5. Fue en la primera visita al edificio (Ali se escabulle de la facultad para ir allí, por puro instinto y cuando llega allí se da cuenta de lo infantil que ha sido esa acción... y cuando está a punto de irse, un tipo que sale la empuja y casi la tira al suelo: Era Mendoza).

    La acción ya está aquí, en realidad esto lo van a usar en su favor. En este capi Alicia sospecha todo el rato de Andrea (cree que pueden dejarla en españa y tiene miedo) sin embargo ella desenmascara otra traición bien distinta y mucho más peligrosa.

    Me alegro de que os haya gustado, un beso a las dos.

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