sábado, 29 de mayo de 2010

Capítulo XXXIX


CAPÍTULO XXXIX

Alicia marchaba hacia la casa de Álvaro con nervios pero con decisión. El día en el que iban a intentar sacar a Fernando de allí se acercaba con una velocidad aterradora, pero ella intentaba pensar que si todo salía mal, al menos moriría haciendo algo que creía correcto. Aún así, sentía una mezcla de rabia y horror al pensar en el riesgo que correría, al fin y al cabo era muy joven… Tenía toda una vida por delante, como le solían decir.

Para cuando llegó al piso, estaba empapada y tenía algún que otro enganchón en el abrigo, debido a que saltar de azotea en azotea con las tapias mojadas no era sencillo. A punto estuvo de caer de rodillas más de una vez.

Abrió la puerta usando su propio juego de llaves y entró en el piso tratando de no hacer ruido. Cerró la puerta y se volvió; la casa parecía vacía, la luz que entraba por las ventanas era mínima debido a la tormenta y el silencio lo invadía todo, hasta que escuchó unos pasos en el dormitorio. Álvaro asomó por la puerta, su expresión era una mezcla de sorpresa y alivio.

Pensé que ya no venías ¿Por qué has tardado tanto? si se me permite preguntar.− Inquirió él mientras avanzaba hacia ella y recogía su abrigo empapado.

Hemos tenido algunos problemas.− Respondió Alicia.

¿Qué problemas?− Preguntó Álvaro y la inquietud se filtró en su voz.

Ella le miró dubitativa, no sabía si debía responder. Al final, con firmeza, dijo:

La cuestión es que ya están resueltos.

Él evaluó su contestación y al final decidió no preguntar más.

¿Dónde está Pedrito?− Preguntó Alicia echando una ojeada al cuarto de estar, como si esperara encontrarle sentado en un sillón.

Álvaro miró a Alicia tratando de averiguar si su preocupación era sincera o no. Ella tenía unas grandes ojeras y parecía sentir verdadera inquietud por el pequeño.

Está con mi madre en casa de una tía abuela.− Comentó sin mirar a Alicia, luego dirigió sus ojos hacia ella y concluyó.− Ambos están bien.

Estuvo a punto de añadir “pero te echan de menos”. Al final se contuvo, no quería complicar más aquella situación, la idea de que Alicia llegara a sentir lástima por él o por su familia le horrorizaba.

Me alegro.− Suspiró, aliviada.

Se sentaron en el sofá y permanecieron un rato sin hablar, como si esperaran que los dos días que distaban entre ese momento y el momento en el que intentarían rescatar a Fernando fueran a pasar más rápido si ambos se quedaban quietos y callados.

Álvaro temía hablar, decir algo de lo que luego se pudiese arrepentir y Alicia temía callar, ocultar en los silencios lo que quería decir. Al final ella volvió su rostro hacia él y dijo.

Siento todo lo que ha sucedido, no tenía que haber sido así.

Álvaro no se movió, continuó mirando a la nada, pero su semblante se volvió más serio, la atmósfera del cuarto cambió de repente.

No sé a qué tengo que echar la culpa… Además de a mi ingenuidad. Jamás quise hacerte daño, espero que nunca hayas pensado que esto fue a propósito.

Nunca he pensado eso.− Soltó él, sin apenas mover los labios.

Supongo que las circunstancias fueron más fuertes que yo y no trato de justificarme, debí pensar más y mejor en las consecuencias de mis actos, en los sacrificios que todos, Fernando, tú y yo, estábamos asumiendo.− Hablaba con voz pausada, suave, pero decidida. Esperó una réplica por parte de Álvaro, pero esta no llegó y, entonces, con cierto temor, preguntó.− ¿Nunca podrás perdonarme, verdad?

En ese momento, él se volvió hacia ella.

Alicia, a esta situación hemos llegado entre todos. Yo siempre lo supe… siempre supe que amabas a Fernando, pero me convencí de que terminarías olvidándolo, que era una etapa. Cuando comenzamos a vivir juntos, pensé que tarde o temprano algo surgiría… Y surgió, surgió la desesperación al ver que tú seguías enamorada de él. Luego Fernando tomó la decisión por ti, te quedaste en mi casa y fue uno de los momentos más dolorosos de mi vida. Estabas tan cerca y tan lejos, al mismo tiempo… No podía soportarlo. Y supongo que ninguno de los dos fuimos conscientes de que después estuvimos viviendo una mentira, bueno, sí que éramos conscientes, pero preferíamos ignorarlo.

Él se iba sintiendo más ligero a medida que hablaba y Alicia lloró mientras él relataba su parte, su dolor, pero se dio cuenta de que no eran lágrimas de dolor ni de culpa, sino de aceptación de una realidad que ya había acabado. Tras un breve silencio, él concluyó.

No tengo nada que perdonarte. Me has enseñado muchas cosas, para empezar, que puedo volver a enamorarme, algo que no creí posible tras la muerte de Verónica.− Confesó, con una sonrisa.− Y soy más fuerte ahora, no por el dolor, sino por la felicidad… Alicia, yo he sido muy feliz contigo… eso sí ha sido verdad.

Ella sintió la emoción presionando su garganta y se lanzó hacia él. Se abrazaron con fuerza, sabiendo que no sólo se demostraban la inquebrantable amistad y gratitud que siempre habría entre ellos, sino que además habían hecho las paces con su pasado.

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Mientras todo esto ocurría, un hombre de pelo cano y ojos castaños hablaba con Mendoza, para decirle que la misión se llevaría a cabo dentro de cinco días y le daba falsas instrucciones sobre su participación.

*A partir de ahora, el relato se publicará todos los sábados.

4 comentarios:

  1. ¡¡GENIAL!!
    Se me ha hecho un nudo en la garganta. Miento, uno no, varios.
    La frase en que PEdrito echa de menos a ALicia, jo,....
    Y me alegra ver la nobleza de ambos personajes. Ninguno de los dos era rencoroso y eso lo reflejas muy bien.
    DEstaco la nobleza de Álvaro, que va a salir perdiendo por partida doble.

    Muy buena la conversación entre ambos!!

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  2. Gracias por tus palabras, me alegro de haber expresado bien la idea.
    Los dos necesitaban estar en paz con ellos mismos y con su pasado, es vital para que este no nos consuma... de ese modo los dos podrán continuar, sin lastres.
    Un beso!

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  3. Gracias Slayer!!! Jo, parece que conoces a los personajes mejor que los propios guionistas!!!
    Una conversación de este estilo es lo que faltó en la cuarta temporada; los dos sincerándose en vez de guardar silencio como hicieron varias veces. Me ha gustado que en tu relato Álvaro asuma su parte de responsabilidad en la situación... Creo que el personaje perdió mucho al final cuando echó en cara a Alicia la situación como si él no supiese nada...
    Ayyyy que ganas de leer el próximo!!! :D Un beso!

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  4. Gracias NoA. Me parece increíble que os guste el relato a personas con gustos tan dispares en cuanto a los personajes.
    Creo que es lo justo para los dos, se deben ser sinceros el uno con el otro y no quiero que Ali se pase la vida culpándose ni que Álvaro se pase la vida pensando en lo que perdió...
    Van a asumir un riesgo demasiado grande como para que les dé miedo aceptar todo lo que les ha ocurrido. Álvaro, especialmente, va a salir fortalecido.
    Un beso!!!!

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