viernes, 5 de marzo de 2010

Capítulo XXVIII


CAPÍTULO XXVIII

Caminaba pausadamente por las casi desiertas calles con una carpeta azul bajo el brazo. La fría brisa nocturna le acariciaba el rostro. Respiró profundamente, pensando en lo mucho que le gustaría a Paloma estar con él en esos momentos, volver a su añorada España; y también, en lo mucho que le gustaría a él estar en Inglaterra, libre de peligros, con Paloma y Simón, pero no sabía como mantenerse al margen, nunca supo hacerlo.

Llegó por fin a la calle en la que estaba situado el piso franco, le habría gustado apretar el paso, llegar al portal y, de ese modo, acortar la espera de Andrea y acabar así con su propia angustia, pero su flema británica se lo impidió y siguió caminando con tranquilidad, apretando la carpeta contra su costado. Subió las escaleras con la misma parsimonia y, al llegar junto a la puerta, escuchó algunos ruidos.

Andrea estaba discutiendo con alguien.

Charles se puso alerta, llevaba un pequeño revolver en el bolsillo de la chaqueta y, cuando se disponía a meter la mano para buscar el arma, oyó un crujido. La puerta se abría y Charles se hizo rápidamente a un lado. Se pegó a la pared y levantó el brazo derecho; Estaba a punto de propinar un puñetazo a la persona que salía, cuando se dio cuenta de que era una mujer joven que no le era del todo desconocida.

La chica, al verle, se asustó y empujó a Andrea hacia el interior del piso, como si quisiera protegerla. Andrea parecía más sorprendida que él, pero se hizo cargo de la situación y con un movimiento rápido agarró a la joven y a Charles, obligándolos a entrar en el piso. Luego cerró la puerta tras de sí y se apoyó en ella durante unos segundos, respirando entrecortadamente.

¿Qué pasa aquí?− Preguntó Charles que acababa de caer en la cuenta de que la muchacha era la misma joven que había visto en la cafetería durante la mañana.

Nada, ella ya se va.− Contestó Andrea dedicándole una mirada rápida, luego se volvió hacia la chica y le advirtió.− Por tu bien: no has visto ni oído nada ¿entendido?

Alicia, sin embargo, no prestaba atención a Andrea sino que miraba a Charles con una desconfianza que no se molestaba en disimular.

Él estaba esta mañana en la misma cafetería que yo.

¿Qué?− Soltó Andrea mirando alternativamente a Charles y a Alicia.

Charles no sabía si hablar o permanecer en silencio, aún no se había formado un juicio sobre la chica, aunque su instinto le decía que no era una soplona de la policía.

Se acercó a Andrea y le dijo al oído:

Es cierto lo que dice. ¿Quién es? ¿Podemos fiarnos?

Andrea no contestó, sino que miró a Alicia, calibrándola. La noche anterior había tomado la determinación de no dejar que se implicara, pero en esos momentos dudaba de que hubiera sido la decisión correcta: estaba claro que la muchacha no iba a aceptar un “no” por respuesta.

Alicia, ¿qué hacías en la cafetería?− Inquirió Andrea ignorando la mirada inquisitiva de Charles.

Ella miró a Andrea y luego, con los labios fruncidos, observó a Charles. Al fin se decidió a contestar:

Tomaba notas.

¿Notas sobre qué?− Continuó indagando Andrea.

Esta vez Alicia tenía los ojos fijos en Charles y los labios tan apretados que parecían sellados.

La razón por la que él estaba allí es porque forma parte de esto. Repito ¿qué notas has tomado?

Sobre las entradas y salidas que se producen en el edificio de Puerta del Sol.− Admitió Alicia que seguía mirando a Charles, pero no con recelo, sino con curiosidad.

La preocupación de Andrea por Alicia iba en aumento, Charles, por el contrario, parecía impresionado.

Pero ¿quién es ella?− Preguntó Charles perdiendo la paciencia.

Andrea se volvió hacia Charles y le relató el encuentro con Alicia la noche anterior. Él estaba cada vez más perplejo.

Y hace un rato ella llegó aquí diciendo no sé qué de una información que ha conseguido.− Concluyó Andrea.

Sólo quiero ayudar, ya te lo dije. Te lo he traído todo, todo lo que he observado.− Explicó ella, implorante; acto seguido, metió la mano en el bolso de cuero que traía y se acercó a Andrea con un cuadernillo.

Se lo entregó con manos temblorosas. Andrea lo cogió sin mucho interés, mientras miraba a Alicia con una mezcla de furia y compasión. Charles, viendo que Andrea no prestaba atención al cuaderno se lo arrebató de las manos.

Penúltima página.− Indicó Alicia.

Charles observó el rostro de la muchacha mientras pasaba las páginas del cuaderno, tenía una expresión angustiada en su rostro. Miró la hoja del cuaderno que ella había indicado y frunció el entrecejo.

¿Qué pasa?− Preguntó Alicia.

Andrea miró a Charles y luego al cuaderno. Él le hizo una seña para que cogiera el cuaderno y mientras Andrea lo sostenía, cogió la carpeta que había traído y buscó dentro un folio. Dejó la carpeta y colocó el folio junto al cuaderno, Andrea cogió el cuaderno y el folio y se acercó a la mesa, estuvo unos segundos observándolos, como si no creyera lo que veía.

Son prácticamente iguales, distinto código, pero… iguales.− Exclamó Andrea.

Charles se había quedado de pie, observando a Alicia.

¿Por qué lo has hecho?− Preguntó Charles.

Yo… quiero ayudar.− Murmuró ella.

Eso ya lo has dicho, pero ¿por qué?

Ella bajó la mirada y cuando volvió a levantar la vista tenía los ojos brillantes y una mirada desafiante, no exenta de cierta fiereza.

No puedo permitir que maten a Fernando.

Ya, pero ¿cuáles son tus razones?

Eran amigos, ya te lo he dicho.− Intervino Andrea.

No, eso no es del todo cierto.− Dijo Alicia.− Él y yo... nos enamoramos durante el tiempo que él estuvo en Madrid.

Pero tú estás casada… o eso creí entender.− Replicó Andrea sorprendida.

Ella no contestó, sus ojos vagaron por la habitación y se posaron de nuevo en Andrea que seguía esperando una explicación.

Es complicado.− Dijo Alicia esquivando la pregunta, pero Andrea continuaba interrogándola con la mirada.− La boda fue... un error, lo más egoísta que he hecho en toda mi vida. Fue para huir de mi casa, nada más.

Sigues enamorada de él, ¿verdad?

Alicia no dijo nada, se limitó mirar a Andrea con lágrimas en los ojos y una indefinible expresión de tristeza en el rostro.

Entiendo tu dolor, más de lo que crees, pero no puedes participar en esto, no estás adiestrada para este tipo de misiones ¿lo entiendes?

Alicia negaba con la cabeza mientras las lágrimas resbalaban por su mejilla.

Charles se acercó a Andrea.

No nos sobra gente.− Susurró.

Andrea le miró y ambos se alejaron de Alicia.

¿Qué me quieres decir? ¿Qué metamos a una estudiante en todo esto? De ninguna manera.

Nosotros no metemos a nadie, ella es libre de decidir dónde se mete.

El otro día dijiste que teníamos más apoyos de los que esperabas.

“Más de los que esperaba” no quiere decir “Todos los que necesitamos”. Te repito que no podemos excluir a nadie, necesitaremos un grupo que lleve a cabo una maniobra de distracción y otro que se encargue de la ofensiva y, sinceramente, no sé si hay gente suficiente como para montar uno sólo de los grupos. Por no hablar de salir del país.

Andrea y Charles siguieron mirándose a los ojos.

¿Crees que es capaz?

Charles echó una mirada rápida a los documentos que Andrea había dejado sobre la mesa y luego miró Alicia, que permanecía en el rincón de la estancia, angustiada.

Tiene instinto.− Sentenció él lacónicamente.

Andrea suspiró.

Bienvenida, camarada.− Dijo Charles en voz baja con una media sonrisa.

Ella abrió los ojos, sorprendida, y se tapó la cara con las manos para, a continuación, echarse a llorar. Andrea corrió a abrazarla, no podía evitar sentirse responsable de la seguridad de esa chica, tan frágil y tan fuerte al mismo tiempo. Charles observó la escena mientras sacaba un cigarrillo.

Alicia se sintió aliviada, por primera vez desde que saltó la noticia de la detención, porque había una posibilidad para Fernando, porque por fin había una posibilidad para los dos.

Gracias.− Atinó a contestar.

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Espero haberos facilitado las cosas. :)

7 comentarios:

  1. Magnifico Slayer, Alicia entrarà en accion ! Me gusta mucho, porqué no fuiste guionista de diagonal ?
    Anne

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  2. Muchas gracias.
    Me habría encantado, así conocería a los actores y actrices, jajaja.
    Un besazo, me alegro de que te guste.

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  3. Nuevamente increible!!! Siempre me repito, pero me encanta esa Alicia luchadora; en realidad, la que siempre fue ;)
    Gracias!!!
    Un beso

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  4. Muy bueno, Slayer! Alicia ya está metida en todo el ajo.
    Muchas gracias por el capi!;)

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  5. Me alegro de que os haya gustado.
    Alicia ya está dentro del meollo y eso va a tener una trascendencia inesperada.

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  6. Tienes un blog precioso y tu historia de Alicia y Fernando me tiene enganchada! Muchas gracias guapa!

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  7. Gracias!!! ¿Eres mar del foro de Águila Roja? Me entusiasma que haya más gente leyendo el relato.
    Muchas gracias por dejar un comentario!!!
    Muaac!

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