lunes, 19 de octubre de 2009

Capítulo X

CAPÍTULO X

El reloj despertador de la mesilla comenzó a sonar cuando eran exactamente las siete en punto. Alicia abrió los ojos, bostezó y se estiró, luego miró a su izquierda y comprobó que Álvaro ya se había levantado. Mientras estaba tumbada pensó que lo mejor que podía hacer era fingir que la noche anterior no había pasado nada, no darle importancia y ni siquiera sacar el tema, de modo que fue al baño se dio una ducha rápida, se vistió y fue a desayunar.

Álvaro estaba allí; Ya había desayunado, pero permanecía en la mesa leyendo el periódico con el entrecejo fruncido, queriendo aparentar concentración; Alicia se dio cuenta de que no movía los ojos.

Cuando ella se sentó, él levantó la vista.

¿Has dormido bien?

Como un lirón.− Contestó ella con una media sonrisa mientras se servía zumo de naranja.− ¿Pedrito sigue dormido?

Sí, al parecer hoy tiene una especie de excursión y no tiene que entrar a la escuela hasta las nueve y media.− Explicó Álvaro sin levantar la vista del periódico.

Vaya, qué suerte, de niña me encantaban las excursiones. A esa edad, todo es una aventura ¡Quién pudiera volver a esa época sencilla y sin preocupaciones!− Comentó ella con aire soñador.

Al momento de hacer ese último comentario, Alicia se arrepintió, pues Álvaro abandonó su fingida lectura y la increpó:

¿Por qué? ¿Qué te preocupa? ¿Qué fue lo que soñaste anoche? Llevas varias semanas meditabunda; A veces hasta parece que no estás aquí, tú me dices que no es nada y yo hago como que me lo creo, pero lo de ayer Salir en plena noche con un simple camisón, descalza, a tomar el aire a la calle ¿es eso normal? Podrías haber cogido una pulmonía.− Álvaro había hecho el propósito de no sacar el tema, pero estaba más dolido de lo que imaginaba y al ver a Alicia fingiendo normalidad, no pudo evitar estallar.

Alicia parecía confundida y miraba a Álvaro extrañada con la boca entreabierta; No esperaba que sacara todo aquello a colación de ese modo, con tanto reproche en su voz. Al fin, habló:

No estoy preocupada. Sólo estaba mareada y necesitaba tomar el aire. Sé que no es muy normal bajar tan ligera de ropa a la calle con el frío que está haciendo estos días, pero no me di cuenta. Tú mismo lo has dicho, acababa de despertarme de un mal sueño, no pensaba con claridad, sólo quería tomar el aire.− Se justificó Alicia. Al hacerlo, se sintió mal consigo misma, una emoción que, últimamente, siempre la acompañaba; Nunca le gustó mentir.

Ya. No pensabas con claridad, pero luego entraste en casa con el sigilo propio de una ratera. Y eso no es porque tú no pienses con claridad sino porque tratas de ocultarme algo.− Lo había dicho, no quería decirlo, pero lo había hecho.

Álvaro abrió y cerró la boca un par de veces sin emitir ningún sonido, Alicia parecía estar noqueada y no dijo nada, ni siquiera cuando él se levantó y se fue al dormitorio. Se quedó mirando la silla vacía y sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas. ¿A cuanta gente iba a hacer daño con su cabezonería? ¿Por qué no podía conformarse y ser feliz con la vida que Álvaro le ofrecía? ¿Por qué no podía olvidar? Olvidarlo todo

Dejó de atormentarse y con decisión se secó las lágrimas con el puño de la chaqueta y se llevó el zumo a la boca, lo bebió rápidamente y se dirigió al dormitorio con paso firme. Se detuvo en el umbral. Álvaro estaba de pie, con la cabeza gacha y los ojos cerrados, Alicia se acercó lentamente y le puso una mano en el hombro que él ignoró y acto seguido le abrazó por detrás.

Es sólo que tengo un mal presentimiento sé que algo malo va a ocurrir y tengo miedo Tengo miedo de perderme a mí misma por una simple intuición. Perdóname por no habértelo contado, pero ni yo misma sé lo que pasa.− Era la primera vez que expresaba en voz alta su temor.

Álvaro se sintió cruel de repente, se dio la vuelta, abrazó a Alicia y la besó en la frente.

¿A quién temes que le suceda algo malo?− Preguntó Álvaro mientras seguía abrazándola.

No lo sé.− Mintió Alicia, negando levemente con la cabeza.− No es una sensación que pueda razonar.

Esta vez, Álvaro la creyó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario